Health4All: La Nueva Lucha de Los Inmigrantes Latinos

image002Durante dos años, la vida de Cristina Márquez, de 43 años, una inmigrante mexicana en California, fue una rutina de visitas incontables al Hospital General de San Francisco. Una hemorragia nasal inexplicable que la hacía llenar “baldes de sangre”, la obligaba a pasar por la sala de emergencias cada tanto. “Sufrí mucho”, recuerda Cristina. “Me dejaban ahí en camillas de emergencia. Nunca me vio un doctor porque yo no tengo seguro médico “.

Las enfermeras le ponían gasas para detener la sangre y a veces pinzas en la parte superior del tabique. Pero ni el dolor ni la hemorragia se iban hasta que un día en sólo 5 minutos, la pena terminó. “Perdí mucha sangre, estaba desesperada, creía que me iba a morir… Un día un doctor, quien tuvo suficiente compasión de mí, llegó y me cauterizo la vena en un instante”, cuenta Cristina.

La inmigrante, madre de cuatro hijos, ahora habla en público sobre sus vivencias como residente indocumentada sin acceso a seguro de salud. Es una de las latinas que se encuentra apoyando un proyecto de ley presentado por el senador Ricardo Lara (D-Bell Gardens) en diciembre de 2014 llamado Health4All (Salud para Todos).

La legislación, que ya pasó en el Senado y ahora está ante el Comité de Salud de la Asamblea, busca brindar atención médica a los cerca de 2,6 millones de californianos sin seguro, sin importar su estatus migratorio. “La enfermedad no es discriminatoria y California tampoco debe serlo”, dijo el senador Lara, durante una rueda de prensa para medios étnicos organizada por New America Media el pasado 21 de julio.

Lara, cuyos padres emigraron de México, calificó como una “gran victoria” el presupuesto de $40 millones que el gobernador Jerry Brown aprobó el mes pasado para proveer Medi-Cal (el seguro de salud para residentes de bajos ingresos) a 170.000 niños indocumentados en California. Este programa se pondrá en marcha en abril 2016.

“Tenemos que asegurar que el presupuesto firmado por el Gobernador para atender a nuestros niños, siga siendo una prioridad. Debemos ayudar a los niños a hacer una transición rápida de la emergencia de Medi-Cal a una cobertura completa”, añadió.

“Necesitamos el apoyo de la comunidad inmigrante para pasar Health4All, que incluye una solicitud de exención federal para permitir a los ciudadanos indocumentados pagar por su seguro de salud a través de California Covered”, explicó Lara. El Affordable Care Act aprobado por el Presidente Barack Obama, impide que los residentes indocumentados tengan la posibilidad de acceder a cualquier seguro financiado por el gobierno federal.

Aunque el presupuesto para proporcionar cobertura de salud para los niños californianos es sin duda una victoria, cerca de 1,5 millones de adultos indocumentados como Cristina no están cubiertos por ninguna ley y permanecen sin seguro médico.

“Tenemos nuestro pie en la puerta, pero no hemos llegado a la meta, que es la cobertura para todos”, dijo el asambleísta Rob Bonta, D-Oakland, coautor del proyecto de ley, quien tiene además una silla en el subcomité de salud. “Algunos republicanos han argumentado razones fiscales para no apoyar esta ley, pero tenemos que entender que atender a inmigrantes indocumentados en nuestras salas de emergencia, le está costando $1.7 mil millones a nuestro presupuesto estatal,”, señaló Bonta, cuyos padres emigraron de Filipinas.

“Los inmigrantes no tenemos derecho ni a enfermarnos”

Cristina no sabe aún la razón por la cual las venas de su nariz se inflamaron: es la hora en que no la ha visto un médico de atención primaria. Durante los 14 años que lleva viviendo en California, la falta de seguro de salud le ha afectado por otras múltiples razones: desde dolores y molestias en la espalda debido al desplazamiento de sus discos vertebrales, hasta lesiones laborales desatendidas.

Recientemente Cristina ha notado cómo sus dientes han empezado a quebrarse y ella asume que obedece a tanta pérdida de sangre en los conductos de su nariz en los años pasados. Ella no puede permitirse el lujo de ir a un dentista, ni tampoco pagar retenedores. No puede comer frutas y a medida que envejece, el dolor está empeorando.

“Cada vez que uno se lesiona, es imposible pagar doctores porque las citas son muy caras. No hay suficiente dinero para pagar el alquiler, la comida, medicinas. Además todos mis hijos están en la universidad “, dice. “Mi otro hijo desarrolló una especie de tumor en los pies y sólo por una habitación en el hospital, nos pedían $ 1.500. Imposible pagarlos”.

De hecho, sólo uno de sus cuatro hijos sería cubierto por la asignación presupuestaria de Brown, ya que es menor de edad. La familia todavía tienen que demostrar que sus ingresos anuales no superen los US $18.000.

“Recientemente comencé a trabajar en la ciudad y me alegra que voy a tener un seguro de salud después de 14 años de vivir en este país”, dice Jesús Castro, de 20 años, el tercer hijo de Cristina. “Sin embargo, en el hospital ahora dicen que gano más dinero que el límite, por lo que mis padres han tenido dificultades para recibir el seguro de mi hermano más joven (de 16)”.

Jesús es muy consciente de la lucha de su madre criando cuatro hijos en California, como inmigrante. Cuando tenía 10 años, Jesús se dislocó un codo mientras jugaba béisbol y sus padres no podían darse el lujo de comprar un yeso para su brazo. “Al final, mis padres me llevaron a un “curandero” que me puso el codo en su lugar mientras me contaba un cuento para mantenerme distraído”, dice sonriendo. “Eso fue muy inteligente del curandero, y le doy las gracias por eso.”

Hoy en día es Jesús quien se hace cargo de su madre. Temeroso de que la visión de Cristina empeore, le prometió un par de gafas como regalo de cumpleaños. “A ella le gusta leer mucho y para mi es muy difícil ver que lee con unas gafas que encontró en una cabina de teléfono. Yo dije: esto es suficiente, voy a conseguirte unas gafas sin importar cuánto cuesten”·

Su padre, quien trabaja arreglando techos, también ha presentado problemas de salud en sus rodillas debido a su edad y al constante esfuerzo físico durante sus horas laborales. La familia está ahora espera que los demás latinos apoyen la ley Health4All pues según Cristina: “Va a ser beneficioso para mí pues finalmente podré ver un médico, pero también para todos los inmigrantes que vinimos aquí con sueños y parece que no tenemos el derecho ni a enfermarnos”.

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