SCIENCE AND THE CHICAGO TRIBUNE – Part 4 of 5

By Raoul Lowery Contreras

Scientists, reporters, politicians, congressmen and even the President of the United States present their cases from specific viewpoints that may or may not be true.

President Ronald Reagan said: “Facts are stubborn things.”

That is true. So, when a major newspaper publishes a series of stories that alarm segments of the population one must look carefully at the case it presents. Is it true? Is it proven? Are the facts straight and acceptable?

The newspaper involved is the Chicago Tribune with collateral publishing in its subsidiary the Los Angeles Times. Note: The Chicago Tribune is in bankruptcy; it owns over 20 local television stations as well.

The May series targeted fire retardant chemicals that have been required in California in upholstered furniture since 1975. The series was written by a number of reporters with the lead Ms Patricia Callahan. She is not a scientist. She is a journalist. Here is her biography from the Chicago Tribune; notice not a word about scientific training or education:

“Before joining the Tribune’s investigative staff in 2006, I was a beat reporter at The Wall Street Journal in Chicago. In 2000, Denver Post colleagues and I shared a Pulizer (sic) Prize for Breaking News Reporting for coverage of the Columbine High School shootings. I graduated with highest distinction from Northwestern University’s Medill School of Journalism in 1993. As a Henry Luce Scholar in Bangkok, I investigated the trafficking of children for prostitution in Thailand.”

The main thrust of her series on fire retardant chemicals in furniture is that they don’t work. She quotes one study from a consumer protection agency that set fire to TWO chairs. However, the study does not reveal what fire retardants, if any, were in the chairs or how much were in the chairs. In other words, scientifically the test was worthless. Without a specific breakdown of the study that names the furniture manufacturer involved, where the chairs were purchased and a clean chemical breakdown of the upholstery, how could this test be duplicated by other scientists? It couldn’t.

Thus, concludes Dr. Gordon Nelson of Florida Tech University, the test makes little sense and scientifically is worthless. Unlike reporter Callahan, Dr. Nelson is a professional chemist and college teacher that has worked in the field for 40 years. His undergraduate degree in chemistry is from the University of Nevada, Reno and his Masters and PhD from Yale.

He tells us that at a California legislative hearing on fire retardant chemicals, Reporter Callahan was present. He tells us that he handed her a two-page statement that supported fire retardant chemistry and, more importantly, included official information and statistics. That information and statistics came from sources such as the State of California and the United States Fire Administration branch of the Federal Emergency Management Agency regarding real life statistics on California fire death statistics and those from around the country.

Fact: The U.S. Fire Administration reported in 2009 that California fire deaths were 5.5 per million and that this figure was exactly half that of the nation’s 11 deaths per million.

Fact: The same US Fire Administration report stated that Washington D.C. fire death rate was 33.4 per million, Arkansas 28.7 and Mississippi 28.1 per million.

Question: Dr. Nelson, do fire retardants in upholstered furniture work? Answer: The California figures pose their own question – what is happening in California that makes it a leader in saving lives from residential fires?

Fact: No where in the Tribune series of Callahan’s are these statistics reported, no where.

What we have here is a reporter who uses only material that supports her thesis (and her editors), that chemicals are bad for people. For example, she points out that California babies are born with a “higher level” of these chemicals than non-California babies.

Fine, Dr. Nelson says, but, at what levels and are those levels toxic, dangerous or even noticeable.

Example: Recently large Blue Fin Tuna have been caught off of San Diego. Scientists studied them and discovered that the fish had higher levels of radioactivity than normal and posited that these fish migrated here from Japan were they were exposed to the oceanfront meltdown of a Japanese nuclear reactor last year. Local and national newscasters led their television newscasts with this horrible and frightening news.

“If it bleeds, it leads!”

Of course, the real news was tossed out at the end of the report that it was safe to eat the Blue Fin Tuna because the higher radiation was not dangerous. In other words, it may be true that California babies are born with a higher chemical-in-blood rate than others, but at exactly what levels do they become toxic or dangerous? Ms Callahan does not include that information in her reports.

“Something is happening in California,” says Dr. Nelson. “It has been happening for almost 40 years.” In other words, lives are saved. Thus, even Ms Callahan would be forced to admit that fire retardants in California furniture work.

La Niña Nancy, Un Renombrado Cirujano & El Chicago Tribune

Por Raoul Lowery Contreras

 “¡La niña Nancy merecía algo mejor que esto!”Afirmó uno de los cirujanos más respetados en el mundo. Y con esto empezó una terrible saga de descripciones engañosas, abuso del poder de la prensa y de ataques políticos y personales. ¿Que se le puede hacer a médico especialista certificado, respetado nacional e internacionalmente y famoso por haber tratado más de 10,000 victimas de quemaduras cuando el señala usar precaución con inocentes reporteros y ambiciosos editores de uno de los más grandes periódicos?

Se escriben artículos llamándolo mentiroso.

Recientemente el Chicago Tribune – un periódico en bancarrota publicó una serie de artículos cuestionado algunas de las más efectivas herramientas contra incendios. Se fueron por la ruta de la parcialidad y llenaron la serie con insinuaciones, miedo y aspectos no científicos. Lo hicieron recargándose en la espalda de un doctor que ha dedicado toda su vida a salvar vidas, construyó uno de de los hospitales de renombre a nivel mundial y es una persona de integridad incuestionable, su nombre: Dr. David M. Heimbach, 73, quien ha practicado medicina por 35 años incluyendo un tiempo sirviendo en la Marina de Los Estados Unidos. Nunca, en su carrera profesional ha sido demandado o acusado de falta de profesionalismo. Más importante aún, es un hombre que ha ayudado a comunidades menos afortunadas y que toma decisiones diarias que implican la vida o la muerte. Ha sido maestro de varias generaciones de cirujanos alrededor del mundo. El admite que “no es un científico experto” tampoco es un “orador muy bueno o un lobista” – lo que el conoce muy bien es el mundo de las quemaduras y su impacto en la victima y sus familiares.

 Específicamente, lo acusan de mentir a comités legislativos en Alaska y California acerca de uno de sus más de 10,000 pacientes. Ellos lo acusan de haber inventado la historia ficticia de una pequeña bebe que murió en un hospital del estado de Washington. Se le fueron encima mediante un editorial del Tribune: “El testimonio de un prominente doctor especializado en el tratamiento de quemaduras fue parte de una campaña de engaño y distorsión en la eficacia de estos (retardantes del fuego) químicos.” En contraste el New York Times lo llamó un “altamente respetado” cirujano en quemaduras. Este comentario editorial se basó en un  articulo publicado en Mayo 5, 2012 que incluyó al “Dr. David Heimbach, un prominente cirujano en quemaduras y testigo estrella de los fabricantes de retardantes de fuego. El ha comentado con los legisladores historias desgarradoras acerca de los bebes que murieron por causa del fuego. Pero sin embargo, ningún bebe que coincidieran con esa descripción murió en años recientes en el hospital donde trabajó y que se localiza en la ciudad de Seattle, según lo mostró una búsqueda en la oficina del medico forense. Recuerden: “Ningún bebe que coincidiera con esa descripción había muerto en años recientes”

 En tres diferentes ocasiones el Dr. Heimbach dijo una historia acerca de una bebe que murió por quemaduras. En una ocasión mencionó que la bebe tenia nueve semanas de edad, en Marzo del  2010, comentó que la bebe tenia seis semanas y en Abril del 2011, dijo que la bebe tenia semanas de edad. Estas variaciones fueron tomadas por el Tribune como mentiras. Sin embargo el  Tribune realizó una búsqueda en los archivos públicos y encontró el nombre la bebe. Dieron a conocer su nombre y en lo que solo se puede describir  como una acto repulsivo los reporteros enseñaron a la madre una fotografía de la bebe ya fallecida en orden de hacer que el dolor y coraje de la madre les sirviera a sus propósitos. Nótese que el doctor nunca reveló el nombre de la bebe Nancy los reporteros Sam Roe y Patricia Callahan lo hicieron. La bebe, de acuerdo a los archivos públicos descubiertos y publicados por el Tribune: llevó el nombre en vida de Nancy García-Díaz, de 6 semanas de edad, murió en Mayo 23, 2009. La fecha del accidente con fuego fue Mayo 18, 2009. El doctor nunca identificó a la bebe de origen hispano ya que las reglas éticas y federales (HIPAA) no se lo permite.

 El Tribune acusó al doctor de inventar la historia de la niña, luego de encontrarle un nombre, añadirle detalles que sirvieron para dar un testimonio falso. ¿La victima vivió y murió? ¿El doctor, junto con otros doctores trató a la victima? ¿El doctor no fue preciso cuando mencionó que la victima tenia 9, 6, o 7 semanas de edad? Dos de tres veces lo hizo ¡Cual es el problema! De entre los 10,000 o más pacientes que el ha tratado posiblemente se equivoco en los datos de la muerte del paciente que por cierto ni siquiera fue su paciente. ¡Sí! ¿Estaba haciendo lo que la ley requiere? ¡Sí! Si los detalles fueron confusos, Yo digo “Que gran Problema” Dr. Hemibach en su testimonio mencionó: “Use como ejemplo un paciente real pero debido a las reglas de HIPPA no podía identificar el paciente por su nombre o cualquier otra característica (como bebe Hispana). Este paciente fue presentado al hospital con severas quemaduras en la parte superior del cuerpo y ninguna en la parte baja. Basado en mi experiencia con quemaduras de este tipo mí conclusión fue que debió haber una diferencia en la exposición al fuego, lo más seguro debido a retardantes de fuego.”

 Así que, a quien creerle a reporteros principiantes de un periódico que lucha por mantenerse a flote y esta en bancarrota y que solo trata de vender más ejemplares o a un médico graduado de una de las mejores escuelas  que sirvió como cirujano en el ejercito y tiene treinta y cinco años de experiencia como especialista en quemaduras, que ha sido presidente de la Asociación Americana de Quemaduras y presidente de la Sociedad Internacional de Investigación en Quemaduras. La niña Nancy García-Díaz es la bebe Hispana representativa que murió por la falta de herramientas para pelear contra el fuego lo que es muy común en áreas de población hispana y los barrios pobres de las ciudades de los Estado Unidos. El Tribune uso la “raza” como testimonio de defensa. El Tribune atacó al doctor por una pequeña variación en su historia acerca de la bebe Nancy, pero el no estuvo ahí cuando la bebe se quemó. Solo la madre estaba presente. Así que sus anécdotas son solo eso anécdotas basadas en sus palabras. Los hecho básicos que el dio fueron correctos: la bebe existió, la bebe sufrió quemaduras en la mitad de su cuerpo, la bebe tenía unas semanas de nacida y la bebe murió.

El concluyó que por las quemaduras en la parte superior de su cuerpo que  algo previno que la parte baja de su cuerpo sufriera daños por el fuego. Basado en sus 35 años de experiencia en quemaduras el Dr. Heimbach concluyó que la parte baja de su cuerpo había sido protegida de las llamas por un retardante de fuego. El Chicago Tribune, por medio de su cruzada en contra de los químicos de cualquier tipo, desechó las décadas de experiencia médica de Heimbach, sus descubrimientos en tratamiento de quemaduras y su compromiso de toda la vida dedicado a la seguridad pública y lo llamó mentiroso. El Dr. Heimbach nos dice: “El Tribune acusa a todos los que opinan en favor de los retardantes de fuego de “estar en el bolsillo” de la industria química. Yo estoy a favor de los retardantes de fuego en general pero no recomiendo ninguno en específico. Estoy contento que algunos nuevos productos se están produciendo.” “La Asociación Americana apoya el uso de retardantes de fuego seguros;” El Chicago Tribune no. ¡A quien le importa!

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